Werlisa Safari y el Arca Perdida.

Hace un tiempo, llegó a nuestras manos en el mercadillo de los domingos de Jerez, un eslabón perdido en la historia de la fotografía de nuestro país… por un euro.

Focal fija, con una velocidad de obturación única (aproximadamente 1/80) y una posición B, para mantener el objetivo abierto a gusto del consumidor. Una cámara, de plástico, focal fija y selección de velocidad por símbolos (sol, nubes, flash), en la que aparecía la silueta del actor Harrison Ford.

Si aun no os imagináis de que hablo, os presento hoy la cámara Werlisa Safari:

   FABRICANTE: Werlisa

   MODELO: Safari

   AÑO: 1987

   PELICULA: 35mm

Esta cámara fabricada en plástico de color marrón, disparador verde hierba y totalmente Made in Spain fue fabricada por Certex  en Vic (Barcelona). Y por si esto fuera poco,además tiene varios adhesivos (en perfecto estado por cierto) de Harrison Ford como Indiana Jones.

 

 ¿Y qué le hace una pieza especial en las estanterías de Madame La Pie?

Sencillo, las Werlisa se empezaron a fabricar en 1952 por la empresa Certex —fundada por Xavier Bach Puigrefagut y Pablo Wehrli— hasta 1988, cuando el destino quiso que tuvisese que suspender pagos.

Y es que en España,  ha existió una industria fotográfica de la buena buena. Hubo varios intentos de fabricar productos al alcance de “todos” para unos aspirantes a fotógrafos, que empezaban a demandar este tipo de cámaras, y que gracias a Certex vieron sus sueños hechos realidad.

A todo esto hay que tener en cuenta que aunque las Werlisa se considerasen unas cámaras al alcance de todos, los modelos más antiguos costaban unas 1.400 pesetas, un precio a tener en cuenta si nos ponemos en situación, pues el salario medio de esa época para un trabajador “cualificado” era de unas 17.000 pesetas al año, vamos, bastante más que el sueldo de un mes (o el precio actual de cualquier sin espejo decente), eso y que antes no nos había llegado aun lo de pagar a plazos.

Pero a pesar de eso, en su época dorada, en Vic se llegaron a producir hasta 450.000 unidades al año, de las que se exportaron el 35%.

Entonces, ¿qué pasó?

1985, Certex partía el bacalo en eso de la fabricación de cámaras en España, y cerró el año con una cifra de ventas de más de 400 millones de pesetas como el único fabricante europeo de cámaras compactas por lo que recibió, incluso, algunos encargos del exterior.

Pero a pesar de petarla haciendo una cámara 100% española con don Indi

ana Jones tatuado en su parte izquierda, el tiempo y el

avance de las nuevas tecnologías se comieron con p

atatas a la marca española y comenzaron las vacas flacas.

Es el mercado amigos… la competencia con los orientales, sus flashes incorporados y un montón

de botoncitos…

A la desesperada, Certex lanzó en 1987 el modelo Safari de color beige que se comercializaba con una mochila de aventurero, la delicia de las comuniones de aquella época… o no. P

uede, y solo puede que la aparición de esta cámara fuera el principio del fin. Una deuda de más de 400 millones de pesetas (un pastón), de los que los trabajadores eran los principal

es acreedores hizo que definitivamente tuvise que cerrar sus puertas.

A favor de Certex hay que decir que no solo fue esta fábrica la que tuvo que cerrar

por el avance asiático en el mundo de la fotografía y los negocios, puesto que la industria fotográfica prácticamente ha desaparecido de Europa. Zeiss, Agfa, KMZ, Pentacon, Voigtländer y algunas más entre las que se encuentra por supuesto Werlisa que marcaron épocas, enamoraron a fotógrafos incipientes, trajeron la fotografía al pueblo son a día de hoy un recuerdo para nostálgicos y amantes de esa otra fotografía como nosotros, a excepción claro, de doña Leica y doña Hasselblad.

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