Garikoitz – Pintor Fotografiado.

Qué dificil es escribir sobre un amigo (y fotografiarle!!). Mucho más si es un artistazo como la copa de un pino (pero no uno cualquiera, como esos maravillosos pinsapos de la Sierra de Grazalema de Cádiz que destacan por su “cuerpazo” del resto de árboles que los rodean).

Hace ya un tiempo largo que conocimos a Garikoitz y enseguida conectamos. Nos pidió que fotografiasemos los últimos cuadros que había hecho y nosotros, que nos atrevemos con todo, aceptamos encantados la propuesta. Ya habíamos fotografiado obras de arte otras veces, pero cuando vimos su trabajo… aquello no era fácil. Hay que ver sus cuadros para entenderlo. Son vivos. MUY vivos. Tienen textura. ¡¡MUCHA textura!! Y algunos de ellos son grandes. ¡¡MUY GRANDES!!!

Tecnicamente fotografiar un cuadro, aunque parezca sencillo, no lo es. Lo más importante es respetar el color original y ya se sabe: cámaras digitales = colores digitales. Un lío, vamos.

Cuando no podemos llevar a nuestro estudio el “producto” que queremos fotografiar hay que hacerlo en el lugar donde esté. Lo primero es colocarlo, elegir el fondo más uniforme posible (o meterle telas detrás) y ponerlo lo más recto que se pueda. Luego toca iluminarlo (uniformamente y con luz “blanca”) y hacer unas cuantas pruebas con el flash y con los parámetros de la cámara. Ah, y el foco! El foco debe ser perfecto. Cualquier imagen sin foco es un fastidio, pero una obra de Koi…. tiene que estar a foco perfecto o no se entineden sus texturas (de ahí que no sirva una iluminación directa porque aplana todo). ¡Maltitas 2 dimensiones de la fotografía!

En Madame La Pie no somos de retoque/edición/procesado/revelado digital. Nos gusta lo natural. Para los cuadros de Koi optamos por un fondo negro “total” y ahí hay que metese en el mundo de la postroducción digital. Queríamos destacar el color del cuadro y los relieves de los bordes sin que hubiese ninguna textura detrás que los empastase. ¿Y con fondo blanco?… queríamos darle fuerza y por eso optamos por el negro. Creo que acertamos.

El paso por Capture One y Photoshop es imprescindible para conseguir ese fondo fuera del estudio. A pesar de usar telas negras e iluminación artificial, hay que tocar cada imagen, recortarla y ajustarla. No sólo para el fondo, también para eliminar las inevitables aberraciones de las lentes angulares que muchas veces nos vemos obligados a usar. Koi tiene cuadros de 200×200 cm!!! y conseguir un cuadrado perfecto con una lente angular…. que venga a nuestro Atelier quien lo logre y nos enseñe.

Luego toca ajustar el color. Debe ser exacto o lo más exacto posible. ¿Este blanco lo ves bien? Es una pregunta muy común que nos hacemos en este proceso. Nunca lo vemos con el mismo blanco que el cuadro original y toca subir y bajar niveles como si de una fiesta de Chimo Bayo se tratase. Chiquitin Chiquitintam tam ban que tumba que Pim!.

Cuando acabas un cuadro. Lo miras. Lo miras y lo miras. Miras el jpeg original. Miras el RAW original. Y sigues mirando y comparando. Vuelves con tu sesión de Chimo Bayo y después de un rato… ¿Cómo ves el blanco?. Uh Ah!!!

Escrito así puede parecer que el proceso es un infierno pero no lo es. Es apasionante. Intentar hacer algo artístico de otro “algo” artístico es todo un reto y nosotros disfrutamos con los retos.

Aún hoy seguimos fotografiando los cuadros que hace Koi y nos encanta. Cada una de sus obras de arte la “robamos” con nuestra cámara y disfrutamos en el proceso de lograr que nuestra “obra”, sea lo más parecido a su OBRÓN.

Aquí podéis ver algunos de los cuadros que vamos fotografiando de Garikoitz.

Esperamos que os gusten, pero si podéis, verlos en directo. Sus blancos siempre son mejores que los nuestros.

Y para los nostágicos Treintacuarentañeros:

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